Todo Es Nuevo Bajo el Sol (Letra Negra, 2007) es el más reciente libro de cuentos de Enrique Jaramillo Levi (Colón, Panamá, 1944), reúne 40 cuentos dentro de lo que se ha llamado minificción, van desde el cuento breve al minicuento. Es decir, estamos ante un volumen narrativo determinado por su brevedad e intensidad.
Jaramillo Levi, además de cuentista es poeta, ensayista, investigador literario, promotor cultural, editor, antólogo y gestor de varios premios en Panamá. Muchas funciones para un solo hombre, pero es que estamos hablando de alguien que nos luce compulsivo en la escritura y en el quehacer cultural de su país. Dado que su producción literaria es vasta, sólo enumeraré algunos de sus libros de cuentos que anteceden al que presentó en esta ocasión y que he tenido la oportunidad de leer, a saber: El Fabricante de Máscaras (Editorial Mariano Arosemena; 1992); De Tiempos y Destiempos (Salta, Argentina; 2002), que en un solo volumen integra dos libros de cuentos: El Búho que Dejó de Latir y Renuncia al Tiempo, ambos publicados en México en 1974 y 1975, respectivamente: En un Instante y Otras Eternidades, que mereció el Premio en Cuento Ricardo Miró 2005 y publicado por el Instituto Nacional de Cultura de Panamá. La editorial internacional Alfaguara publicó su libro Caracol y Otros Cuentos en México (1998).
Jaramillo ya nos había dado señales importantes de minificción en su libro ganador del Miró 2005, En un Instante y Otras Eternidades, donde más de la mitad de los 67 cuentos son brevísimos y minicuentos. Ahora, en Todo es Nuevo Bajo el Sol, la totalidad del libro cumple con la intención de contar con pocas palabras, a manera de cápsulas.
Esta última obra se caracteriza por la brevedad —como ya dije—, la abstracción y la densidad, aunque no todas caben en una sola página, tal como lo plantea Lauro Zavala y Ernesto Langer Moreno en la minificción, pero indefectiblemente son hechos narrados que, como define Dolores Koch, “llevan a una situación que se resuelve por medio de un acontecimiento o acción concreta”. Su desenlace depende de algo que ocurre de manera sintética.
El libro arranca con un cuento prólogo que de inicio nos da luces acerca del proceso creativo del escritor que también interviene como editor, diciéndonos que la observación le es vital para la acción de contar algo. Así entonces, a lo largo de la obra encontramos dilemas humanos muchas veces marcados por las circunstancias, la obsesión, los anhelos entremezclados con sueños-realidades en un efecto metafísico. El simbolismo está presente en las alas de un niño que sueña como parodiando las ansias de libertad o movilidad; el tedio de la relación con los otros, cuando la inseguridad puede ser el fondo de complejos de superioridad y la intolerancia; la intriga, el encono y la envidia se traduce en venganza pasional ante el desprecio o la indiferencia de una mujer; infidelidades mutuas con participación de un tercero común y una expresión bisexual; el conflicto del yo y del otro yo trasluciendo identidades enmascaradas y hasta suicidios, donde el espejo actúa como personaje revelador; el tiempo como personaje pero también como ruptura, donde los sentidos y expectativas varían de una edad a otra; el fratricidio a causa de la codicia por la mujer del hermano gemelo, una especie de Caín y Abel bíblicos.
Me detendré particularmente en algunos cuentos que lucen provocadores y representativos de la línea cuentística de Enrique Jaramillo Levi.
La supremacía moral del niño frente a la pobreza de espíritu de un hombre mayor, se nos presenta en el cuento Chiquillo de Porra (p. 57). La absurda imposición de la autoridad adulta lleva al secuestro y maltrato a un menor, que despojado de rencor y armado de perdón provoca un trato que cumple con superior calidad humana y se convierte en la compañía que no imaginó el adulto, preocupado en definitiva por el poder.
En Hasta que Pasó Aquello (p. 51) se nos presenta un caso de delitos cometidos contra una mujer, a causa de una momentánea impotencia sexual que provoca la supuesta humillación desde la óptica del macho. El personaje principal se convierte en homicida y necrófilo al matar a su cónyuge, hecho que lo excita y lo conduce a hacer el sexo a su víctima, violándola, perversidad que trata de justificar ante un juez.
Matar el Tiempo (p. 41) nos revela esa obsesión por el tiempo (personaje principal del cuento), lisiado y dislocado, improductivo creyéndose preciso y exacto a través del artefacto reloj-pulsera, que al extraviarse también lo hace la entidad que sueña pero al despertar, se da cuenta que todo es real en su propia muerte, tras el intento de saberse coherente y útil. Es la vida esclavizada a medidas de tiempo que desgarra interiores hasta convertirnos en marioneta.
He dejado por último dos cuentos que en particular me sedujeron por su mensaje: Tres Escenarios de Impunidad, El Mismo (p. 89) y el que da título al libro, Todo es Nuevo Bajo el Sol (p. 29). El primero se construye de manera fragmentaria, tres historias que son minicuentos en sí mismos aparentando inconexión, cuando en realidad hacen un cuento global marcado por el conflicto social y humano inherente a nuestras sociedades latinoamericanas. La impunidad galopante desde el poder institucional hasta la cotidiana actitud ciudadana que se manifiesta en la indiferencia socialmente compartida, en el halo de criminalidad individual como reflejo de nuestras sociedades fracturadas y corroídas. La impunidad se come a la justicia.
En el segundo caso, Todo es Nuevo Bajo el Sol, tenemos una historia eco-crítica con implicaciones zoomorfas. El narrador, un papagayo híbrido que tiene pequeños pies humanos con capacidad de recordar y razonar, prisionero en jaula y angustiado, nos da cuenta de un nuevo mundo que no necesariamente es mejor ni se trata de un salto evolutivo de las especies vivas, sino más bien del deterioro ambiental global: los cascos polares descongelados, un cataclismo mayúsculo, hipercalentamiento del planeta producto de grandes desequilibrios eco-ambientales. Se trata del declive de la civilización humana por sus propias manos. Sí, todo es nuevo bajo ese sol que describe el cuento, pero no es para mejor. Hay una nueva realidad en el mundo, acaso irónica, narrada por una de las víctimas del comportamiento humano, depredador de la naturaleza cuya conciencia habla a través de esta ave, tal parece evolucionada o en todo caso mutante. El cuento es crítica y advertencia contundentes de lo que puede forjarse a la vuelta de unos cuantos años. Es propicio para un guión cinematográfico que ya no sería tan de ficción.
Con este libro, Jaramillo Levi se asienta en la producción minificcional centroamericana y latinoamericana, dando cuenta de la hibridación como resultado de la interrelación de los géneros breves de la literatura universal.
tomado de: http://www-ni.laprensa.com.ni